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Aprendizajes

La letra pequeña del desarrollo web

Hay diez cosas que los presupuestos de web no dicen — o dicen tan de pasada que nadie las ve. Cada una puede costarte dinero, tiempo o el control de tu propio proyecto.

03 jul 2026· 8 min de lectura· Cuaderno de Cromat

Pide tres presupuestos para una web y casi todos llegan con el mismo problema: un precio limpio y unos términos que nadie explica. "Web corporativa con diseño responsivo, integración de formularios y panel de gestión" suena completo hasta que empiezas a preguntar qué significa exactamente cada cosa, cuánto dura, a nombre de quién queda y qué pasa cuando quieres cambiar algo en seis meses. Lo que sigue no es un ataque al sector — es lo que nos hubiera gustado que alguien le dijera a nuestros clientes antes de que llegaran a nosotros con un proyecto heredado que salió mal.

La propiedad: de quién es qué cuando todo termina

1. El código: ¿te lo entregan o solo te dejan usarlo?

Cuando contratas desarrollo web a medida, lo lógico es que el código sea tuyo al terminar el proyecto. Pero no siempre es así. Algunos contratos incluyen cláusulas de propiedad intelectual que mantienen el código en manos del proveedor — tú pagas por el acceso o el uso, no por la obra. Otros entregan el código pero sobre una infraestructura propietaria que solo ellos pueden gestionar, lo que te ata igual. La pregunta concreta que debes hacer antes de firmar: ¿se me entrega el repositorio completo y puedo llevarlo a otro proveedor sin restricciones? Si la respuesta no es un sí claro, negocia esa cláusula o busca otro estudio.

2. El dominio y el hosting: ¿están a tu nombre?

Hay agencias que registran el dominio o contratan el servidor a su propio nombre "por comodidad operativa". En la mayoría de los casos no hay mala intención — es simplemente la forma en que trabajan. El problema llega si la relación termina mal: recuperar un dominio que no está a tu nombre puede convertirse en un proceso tortuoso y, en algunos casos, en una negociación con poder muy desigual. Exige que tanto el dominio como el alojamiento estén contratados a tu nombre o bajo cuentas cuyas credenciales controlas tú directamente. Los registros de dominio son baratos; el control sobre ellos es fundamental.

3. Los archivos de diseño: ¿recibes los originales?

El diseñador trabaja con archivos fuente — Figma, Illustrator, Photoshop — que contienen las capas, componentes y decisiones tipográficas en bruto. Lo que se entrega al cliente es, a menudo, solo el resultado exportado: las imágenes, los iconos, el CSS compilado. Si en el futuro necesitas modificar el diseño con otro equipo, empezar desde cero es mucho más caro que editar un archivo fuente. Pide que la entrega incluya los archivos de diseño originales, no solo los assets exportados.

Un presupuesto sin alcance definido no es un presupuesto. Es un punto de partida para una negociación que ya perdiste.

Lo que el presupuesto no incluye (aunque debería quedar claro)

4. Los textos y el copywriting

El diseño se entrega "listo para contenido" — lo que significa que alguien tiene que escribir ese contenido. Crear los textos de una web bien escritos, en tono correcto y orientados a convertir, puede llevar semanas de trabajo. La mayoría de los presupuestos web no incluyen copywriting. El diseño se construye con textos de relleno — lorem ipsum o borradores — y la realidad del contenido llega después, cuando el proyecto ya está "cerrado" y cualquier ajuste por desbordamiento de texto o cambio de estructura es trabajo extra. Pregunta siempre: ¿el presupuesto incluye redacción o estrategia de contenido? Si no, presupuéstalo aparte y dale el tiempo que merece.

5. Las fotografías y los recursos visuales

"Diseño con tus fotos" suena bien hasta que descubres que las fotos que tienes son tomas de móvil de 2019 con iluminación de fluorescente. Un diseño pensado para fotografía de calidad con imágenes mediocres pierde un 80% de su impacto. Tampoco las imágenes de banco son gratis ni ilimitadas: las licencias de stock tienen coste y restricciones de uso que no siempre se revisan. Antes de cerrar el presupuesto, pregunta explícitamente: ¿quién selecciona las imágenes, quién paga las licencias y quién se encarga de la sesión de fotos si hace falta? Si nadie lo ha pensado, lo pagarás tú más tarde en tiempo o en dinero.

6. El SEO técnico de verdad

"Web optimizada para buscadores" puede significar que pusieron el meta title en cada página. También puede significar arquitectura semántica correcta, Core Web Vitals por encima de 90, datos estructurados, sitemap XML actualizado, velocidad de carga real con contenido definitivo y una estructura de URLs pensada para posicionar. Son dos productos completamente distintos con el mismo nombre. Pide que especifiquen qué incluye el SEO técnico, con qué herramientas van a medir y qué entregables concretos recibirás al acabar. El SEO técnico desde el inicio cuesta mucho menos que añadirlo a posteriori.

7. Las integraciones con terceros: el coste que nadie menciona

¿La web se conecta con tu CRM, con tu sistema de reservas, con la pasarela de pago? Las integraciones añaden complejidad técnica y, sobre todo, añaden dependencia. Si en dos años cambias de herramienta de reservas, esa integración hay que rehacerla. La pregunta que pocas veces se hace en la reunión de ventas es: ¿quién mantiene esa integración si la herramienta de terceros actualiza su API? ¿Está incluido en el mantenimiento o es siempre trabajo adicional con coste aparte? Que quede por escrito.

Las preguntas que hay que hacer antes de firmar¿El código es mío y puedo llevarlo a otro proveedor? · ¿El dominio y el hosting están a mi nombre? · ¿Cuántas rondas de revisión incluye y qué pasa a partir de ahí? · ¿Qué no está incluido en el presupuesto — textos, fotos, SEO, integraciones? · ¿Qué incluye el mantenimiento y cuánto dura? · ¿Qué pasa cuando el proyecto termina: credenciales, documentación, formación?

Lo que pasa después del lanzamiento

8. El mantenimiento: qué entra y qué no

"Mantenimiento incluido" puede significar tres meses de actualizaciones técnicas automáticas. O puede significar apoyo indefinido ante cualquier duda o cambio de contenido. La diferencia de precio entre ambas cosas es enorme, y la diferencia de expectativas también. Aclara la duración exacta, qué se incluye — actualizaciones del CMS y plugins, copias de seguridad, monitorización de seguridad, velocidad — y qué no entra: cambios de diseño, nuevas funcionalidades, creación de contenido, posicionamiento activo. Un buen mantenimiento técnico anual para una web media no baja de 800–1.200 €. Si alguien te ofrece mantenimiento "incluido para siempre" en un presupuesto de 1.500 €, algo no cuadra.

9. Las licencias de plugins y herramientas: el gasto que nadie presupuesta

Muchas webs se construyen sobre herramientas de pago que tienen licencia anual. Un constructor de formularios avanzado, un plugin de reservas, un tema premium, una librería de animaciones, un sistema de popups o un plugin de caché. La web se lanza, el cliente la recibe, y doce meses después recibe un correo que dice que su licencia ha expirado. Parte de la web deja de funcionar o aparecen avisos de "versión desactualizada". Pide una lista de todas las herramientas de terceros con coste recurrente que se van a usar en el proyecto, junto a sus precios y quién los gestiona. Si nadie ha pensado en eso, la factura sorpresa llegará puntual.

10. El traspaso: credenciales, documentación y formación

El proyecto termina. ¿Qué recibes exactamente? La respuesta que debería ser obvia — todas las credenciales, un documento mínimo de arquitectura y una sesión para aprender a usar el CMS — no siempre lo es. Hay clientes que llevan años sin poder tocar su propia web porque nadie les enseñó cómo funciona, o porque las credenciales están en el correo de alguien que ya no trabaja en la agencia. Antes de cerrar el proyecto, exige: acceso de administrador a todos los sistemas bajo tu control, un resumen mínimo de cómo está construido y al menos una sesión de formación para que tú o alguien de tu equipo pueda hacer cambios básicos sin depender de nadie. La autonomía sobre tu propia web no es un lujo — es parte de lo que estás pagando.

El objetivo no es desconfiar de quien te vende. Es hacer las preguntas que un buen proveedor no tendrá problema en responder.

Esta lista no está hecha para generar paranoia. La mayoría de las agencias y freelances trabajan con buena fe, y muchas de estas cosas no quedan claras simplemente porque nadie preguntó — ni el cliente ni el proveedor — en el momento en que había que hacerlo. Un buen estudio de diseño y desarrollo web no tendrá problema en responder todas estas preguntas antes de firmar. Si las respuestas son evasivas o se posponen para "después", eso ya te está diciendo algo.

En Cromat llevamos estos puntos encima de la mesa desde la primera reunión. No porque seamos perfectos, sino porque hemos visto suficientes proyectos que empezaron sin estas conversaciones para saber cómo terminan. Si tienes un proyecto en mente y quieres hablar de esto sin rodeos, escríbenos directamente.

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